10 minutitos mas... No se cuantas veces puedo rogar por esos minutitos cada mañana. Y como no iba a ser menos, los lunes son mucho peores.
Despues de dormitar todo el domingo cual oso perezoso, al llegar la madrugada, ese oso se ha convertido en un pequeño buho. Aburrido de tanto hacer zaping, te diriges a la cama, y ves como pasan los minutos uno a uno en tu reloj despertador digital, mientras morfeo no acude a tu encuentro. Eso si, cuando estas totalmente abrazada al señor mitologico antes mencionado, a eso de las 7 de la mañana el jodio despertador empieza a sonar. Y seguro que hasta el tiene pocas ganas de hacerlo.
Pulso el boton de retardo, una, dos, tres hasta cuatro veces, con sus 10 minutos correspondientes en cada toque. Achucho a David para que se levante a hacer el desayuno, y mientras dormito otros 10 minutos mas. Me levanto, me miro en el espejo, que justo queda delante de mi. Veo esos ojos hundidos, esas ojeras pesonas... Ando como una sonambula guiada por el olor intenso del cafe y llego al a cocina donde David y yo nos fundimos en un abrazo de consuelo por la pena negra de madrugar cada mañana.
Y aunque no lo podais creer, me termino el cafe rapidito rapidito para volver corriendo a mis sabanas. Para volver a sentir mi almohada durante otros 10 minutitos mas antes de empezar a vestirme.
Ay mi querido despertar que placer y sufrimiento me das...
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