
Tras varias semanas de sequia impuesta por el merecido descanso de los dueños de mis bares preferidos del barrio, por fin este viernes pasado pudimos inaugurar la nueva temporada de cañitas para este año.
Me hubiera gustado haberlo festejado con banda de bombo y platillo, o incluso, con una cinta que cortar con unas tijeras bien gordas, pero no. Fue con dos cañitas en el "SANABRIA", con un poco de queso.
Porque nosotros no vamos de cañas, mas bien voy de tapas. Tanto que la cerveza o el tinto de verano es un mero acompañamiento del disfrute culinario, y pedimos mas rondas con la ilusion de que saber que bocado vendrá ahora.
Pero como he comentado, anduvo un poco flojo, y despues de las almendras (que no se quien sugirio en su dia que esto podia llegar a ser una tapa), fuimos al bar del vecino. Si, del vecino, que le llamamos asi porque es vecino de mi madre, y yo ya ni me acuerdo de como se llama el bar en realidad. Asi que ensaladilla, unas bravas, y un cierto disimulo en las ganas de irse de los dueños, recogiendo toda la terraza lo antes posible, y dejandonos alli solitos...
Ya quedan menos dias para el proximo viernes, para mas bares, y mas cañitas...
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